Saltar al contenido
El Remedio es

Liberarme o morir

18 febrero, 2020
Últimas entradas de Tatiana Macossay (ver todo)

La vida me ha ofrecido muchas maneras para poder liberarme. A veces, puede no gustarme la forma en que he obtenido esa libertad que me ha permitido tener menos peso y elevarme.

Incluso, me ha incomodado, enojado, he sentido ira, abandono, que la vida no es justa y demás.  Pero la verdad, es que la vida me ha demostrado que no se equivoca, nunca se equivoca. Siempre me ha puesto a los personajes adecuados para cada momento, para cada etapa, para cada reto.

Me he vuelto adicta  a esos personajes, a esos momentos y he sentido que no ha habido mejor etapa en mi vida que esa. Pero hay algo dentro de la ecuación que siempre me ha jugado chueco, o no. Tal vez sea lo más leal y constante que he tenido, El Tiempo.

El Tiempo no es el único que se mueve y avanza, con él, mis vivencias comienzan a mover mi energía como piezas de ajedrez, donde a veces me siento en jaque mate o he sentido la gloria. Y como tal juego, he ido perdiendo en el camino piezas claves que me acompañaban. Y mientras voy perdiendo, se empiezan abrir espacios para nuevos personajes.

Mis vivencias me han cambiado, me han moldeado. Algunas de mis vivencias han sido dulces caricias, otras fuertes cachetadas y otras tantas knock outs.

Y mientras esto va transcurriendo en mi vida, en la vida de los demás también están pasando cosas, a diferente velocidad que en la mía, pero también están pasando cosas.

Y yo no sé que tanto tenga esto que ver con la física, pero la velocidad en la que han pasado las cosas, más el tiempo en el que han sucedido, más las experiencias que he vivido, me han ido alejando y acercando de nuevas personas. A veces, estas sólo desaparecen o tan sólo han llegado sin avisar o pedir permiso. Otras tantas han sido una decisión mía.

Insisto, yo no sé si esta combinación de tiempo, velocidad y experiencias tengan que ver con la física, pero me queda claro que mi mente, mi cuerpo y mi energía se han transformado cuando estos 3 factores se juntan, y como un imán energético he atraído o repelado a los personajes adecuados para seguir evolucionando.

Soltar personas, ha sido una forma de liberarme.

Perdonarme por el pasado, ha sido una forma de liberarme.

Escribir lo que pienso, es una forma de liberarme.

Leer y abrir la mente, es una forma de liberarme.

Aprender a escuchar sin juzgar, es una forma de liberarme y liberar.

Abandonarme a la vida, ha sido una forma de liberarme.

Cuestionarme lo que para otros son firmes dictámenes sociales, me ha ayudado a liberarme.

Dudar de lo que ya existe y proponer nuevas maneras de mirar las cosas, ha sido el principio de mi libertad.

Romper paradigmas familiares y sociales, me han convertido en la libertadora de mi vida y tal vez, sólo tal vez, la de otros.

Creer en ti y amarte, muy a pesar de lo que los demás piensan de ti. No requerir permisos para ser y estar, decir lo que piensas con responsabilidad y sin culpas, te convierten en una libre pensadora y ciudadana del mundo.

Y cuando eres una libre pensadora y ciudadana del mundo te conviertes en un ser humano único, auténtico, genuino, independiente, responsable de sí misma capaz de hacerse cargo de su humanidad y su alma.

Quien no logra esto muere lentamente, o vive, en el mundo esclavizado de la ignorancia.

Así que suelta, perdona y perdónate, escribe lo que piensas, lee con mente abierta, escucha, escúchate, no juzgues, no te juzgues, abandónate, no pares de cuestionarte o dudar en lo que no te hace sentido o te han impuesto, rompe con creencias familiares y sociales que no te permiten crecer, cree en ti, ámate, no pidas permiso, sé responsable, libérate de culpas, haz lo que sueñas y vive con astucia si no quieres morir antes de morir.