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La Redacción

Escarabajos, los estuches voladores

12 octubre, 2019

Antes de iniciar a hablar de los escarabajos, cabe mencionar que pertenecen al orden de los coleópteros, quienes cuentan con unas 375,000 especies descritas, y que habitan en todos los ecosistemas del planeta desde el nivel del mar, hasta los hielos de las altas montañas, son el grupo más diverso de los insectos. Las características distintivas de estos son el poseer un par de antenas, tres pares de patas, su cuerpo está dividido en tres grandes regiones que son Cabeza, Tórax y Abdomen y presentan un desarrollo indirecto llamado metamorfosis, además tienen un par de alas endurecidas llamados élitros, de allí su nombre que en griego significa alas con estuche.

Ya hablando propiamente de los escarabajos, aunque de manera cotidiana se les asigna el nombre a todos los miembros del orden, es importante señalar que en realidad sólo debe atribuirse esta denominación a aquellas familias que tienen características similares al escarabajo sagrado de los egipcios, ya que es allí donde se origina el vocablo y el registro de estos organismos asociados al humano, las cuales son la familia Scarabaeidae, Lucanidae, Passalidae, y los Melolonthidae, y a diferencia del resto de los miembros del orden, los escarabajos cuentan con un par de antenas terminadas en un paquete de laminitas, por lo que reciben el nombre de lamelicornios.

Cuando el escarabajo no vuela, los élitros forman un estuche protector para las alas membranosas, lo cual les da dureza y resistencia a golpes y a la pérdida de agua. Por esta característica los antiguos mexicas los llamaron “temollin” y a pesar de que aerodinámicamente no deberían volar, los vemos surcando los aires en la temporada de lluvias indicando su estado adulto.

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