Discoteca: álbumes nuevos de Blood Orange, Thom Yorke y Hot Chip

Discoteca: álbumes nuevos de Blood Orange, Thom Yorke y Hot Chip

Blood Orange

Cuan atinado ha de ser un músico para que una colección de lados b suenen a un disco formal y no a un compendio de ideas que se quedaron en el aire porque no entraron en una placa. Claro, no todo suena «formidable», pero lo de Haynes parece más una muestra de su poder creativo y las ganas de expresarse sin parar.

Es por eso que nos topamos con los temas que le han acompañado en su carrera, pero sin exhibir un ego hinchado o pedantería, por el contrario, los trabajó del mismo modo como si estuviera por lanzar un debut.

La brevedad de los temas, lejos de perjudicar, dejan claro de qué se trata este esfuerzo. Es un modo de darle continuidad a ese hip hop fresco que le adorna pero sin darle tanto vuelo, simplemente porque necesitaba sacarlo de su ronco pecho.

Hot Chip

Los británicos presentan una especie de repaso por su trayectoria, con temas que suenan a eso que les ha generado mayor éxito, sobre todo las piezas festivaleras de pop electrónico que logran armar un relajo de miedo en las arenas o estadios.

Y aunque por momentos quieren ponerse melancólicos, en este trabajo abundan los «correctores», aquellas vueltas de timón que nos regresan a la ruta del house funk, resultando un disco muy entretenido y festivo.

El éxtasis prometido no llega, pero sí es notoria la construcción de a pocos de una suerte de euforia que va muy bien con la colorida portada del álbum, porque es lo que aparece aquí: un caleidoscopio que intenta alejarse, poquito, de la zona de confort.

Thom Yorke

Pues es que ya no sé si celebrar el carácter innovador del líder de Radiohead o ponerme a llorar. Su futuro sin esperanza es abrumador y los sonidos son perfectamente elegidos para construir el trayecto por un túnel donde la luz se va acortando hasta que ya no nos queda nada.

No podemos hablar de rarezas, porque si a algo nos han habituado Yorke y sus compinches es que lo tradicional no es parte de su vocabulario, pero esta construcción de un futuro que representa más un presente exagerado es todo menos convencional.

¿Es un collage? En parte. Porque reúne todo esto que ha atormentado y alentado a Yorke desde que decidió llevar a Radiohead más allá al sacar «Ok Computer», la diferencia es que su «Anima» nos lleva de la mano por una pesadilla y al término del disco, cuando miramos por la ventana, resulta que ese mundo angustiante que te oprime ya está ahí.

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